+ 30 Poemas de Amor (bonitos y Cortos) ❤ para ENAMORAR

Poemas para dedicar el día de San Valentín o para compartir con tu pareja.
Los poemas de amor más románticos para compartir con tu pareja. | iStock / Povozniuk.

 

El amor es uno de los temas universales de la literatura y, por lo tanto, de la poesía. El amor hace poeta al enamorado y saca lo mejor de cada autor, ya sea para expresar la alegría del amor correspondido o el dolor del rechazo. Estos poemas de amor pueden ser declaraciones superbonitas para la persona que te gusta, y es que los poemas de estos grandes autores (Gustavo Adolfo Béqcuer, Antonio Machado, Pablo Neruda y Mario Benedetti) enamorarían a cualquiera.

CONTENIDO DEL ARTÍCULO

1. Poemas de amor cortos y bonitos

2. Poemas de amor de Bécquer

3. Poemas de amor de Antonio Machado

4. Poemas de amor de Pablo Neruda

5. Poemas de amor de Mario Benedetti

6. Poemas de amor largos para compartir

Poemas de amor cortos y bonitos

Primero os dejamos con unas cuantos poemas preciosos de varios autores. Siéntite libre de compartir estos poemas con tu novio, con tu novia o con la persona que te guste. Seguro que caería rendido o rendida a tus pies.

1Contigo

¿Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tú.

 

El destierro y la muerte

para mi están adonde

no estés tú.

 

¿Y mi vida?

Dime, mi vida,

¿qué es, si no eres tú?

Luis Cernuda

2Agua Mujer

¿Qué me copiaste en ti,

que cuando falta en mí

la imagen de la cima,

corro a mirarme en ti?

Juan Ramón Jiménez

3Ese beso

Ese beso de ayer

me abrió la puerta

y todos los recuerdos

que yo creí fantasmas

se levantaron tercos

a morderme.

Claribel Alegría

4Cada canción

Cada canción

es un remanso

del amor.

 

Cada lucero,

un remanso

del tiempo.

Un nudo

del tiempo.

 

Y cada suspiro

un remanso

del grito.

Federico García Lorca

Poemas de amor de Bécquer

El amor es el tema central de la obra de Bécquer. Como es sabido, el poeta no tuvo una vida demasiado afortunada en ese aspecto, aunque se enamoró profunda y platónicamente de varias mujeres a lo largo de su vida. Fruto de varias relaciones que no llegaron a cuajar, Bécquer plasmó en sus Rimas los versos más bellos del Romanticismo.

1Rima XCI

Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra

Como un débil cristal.

¡todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mí podrá apagarse

La llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Bécquer

2Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul,

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer

3Rima XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.

Las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mujer, cuando el amor se olvida,

¿sabes tú adónde va?

Gustavo Adolfo Bécquer

4Rima X

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman;

el cielo se deshace en rayos de oro;

la tierra se estremece alborozada;

oigo flotando en olas de armonía

rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? –

¡Es el amor que pasa!

Gustavo Adolfo Bécquer

5Rima XXIII

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡Yo no sé

qué te diera por un beso!

Gustavo Adolfo Bécquer

Poemas de amor de Antonio Machado

No se puede afirmar que Antonio Machado haga una referencia explícita al amor en su obra, pero sus poemas están cargados de amor, tanto que con frecuencia se denomina a su trabajo como “poesía enamorada”. Machado hace del amor un elemento más de la poesía e interpela al lector, que se ve obligado a revivirlo.

1Soñé que tú me llevabas

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

 

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

 

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas!...

 

Vive, esperanza, ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!

Antonio Machado

2Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

 

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

 

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón.

 

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.

 

Cuando sea mi vida…

Cuando sea mi vida, 

toda clara y ligera 

como un buen río 

que corre alegremente 

a la mar, 

a la mar ignota 

que espera 

llena de sol y de canción. 

Y cuando brote en mi 

corazón la primavera 

serás tú, vida mía, 

la inspiración 

de mi nuevo poema. 

Una canción de paz y amor 

al ritmo de la sangre 

que corre por las venas. 

Una canción de amor y paz. 

Tan solo de dulces cosas y palabras. 

Mientras, 

mientras, guarda la llave de oro 

de mis versos 

entre tus joyas. 

Guárdala y espera.

Antonio Machado

3Amada, el aura dice

Amada, el aura dice

tu pura veste blanca…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

 

El aura me ha traído

tu nombre en la mañana;

el eco de tus pasos

repite la montaña…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

 

En las sombrías torres

repican las campanas…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

 

Los golpes del martillo

dicen la negra caja;

y el sitio de la fosa,

los golpes de la azada…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

Antonio Machado

Poemas de amor de Pablo Neruda

Neruda es otro de los autores más reconocidos de la poesía de amor. No en vano, es el autor de Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada, una obra que generó división de opiniones en el momento de su publicación pero que finalmente ha quedado para la posteridad como una de las obras más apasionadas y románticas de la literatura hispánica.

1Soneto XXII

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,

Sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,

En regiones contrarias, en un mediodía quemante,

Eras sólo el aroma de los cereales que amo.

 

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa

En Angol, a la luz de la luna de Junio,

O eras tú la cintura de aquella guitarra

Que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

 

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.

En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.

Pero yo ya sabía cómo era. De pronto

Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:

Frente a mis ojos estabas, reinándome y reinas.

Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

Pablo Neruda

2Si tú me olvidas

quiero que sepas

una cosa.

 

Tú sabes cómo es esto:

si miro

la luna de cristal, la rama roja

del lento otoño en mi ventana,

si toco

junto al fuego

la impalpable ceniza

o el arrugado cuerpo de la leña,

todo me lleva a ti,

como si todo lo que existe,

aromas, luz, metales,

fueran pequeños barcos que navegan

hacia las islas tuyas que me aguardan.

 

Ahora bien,

si poco a poco dejas de quererme

dejaré de quererte poco a poco.

 

Si de pronto

me olvidas

no me busques,

que ya te habré olvidado.

 

Si consideras largo y loco

el viento de banderas

que pasa por mi vida

y te decides

a dejarme a la orilla

del corazón en que tengo raíces,

piensa

que en ese día,

a esa hora

levantaré los brazos

y saldrán mis raíces

a buscar otra tierra.

 

Pero

si cada día,

cada hora

sientes que a mí estás destinada

con dulzura implacable.

Si cada día sube

una flor a tus labios a buscarme,

ay amor mío, ay mía,

en mí todo ese fuego se repite,

en mí nada se apaga ni se olvida,

mi amor se nutre de tu amor, amada,

y mientras vivas estará en tus brazos

sin salir de los míos.

Pablo Neruda

3Amor

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

 

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía

amarte más.

Y todavía

amarte más

y más.

Pablo Neruda

4Poema XV

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.

 

Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.

 

Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda

5Soneto XVII

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,

lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,

tienes líneas de luna, caminos de manzana,

desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

 

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,

tienes enredaderas y estrellas en el pelo,

desnuda eres enorme y amarilla

como el verano en una iglesia de oro.

 

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,

curva, sutil, rosada hasta que nace el día

y te metes en el subterráneo del mundo

 

como en un largo túnel de trajes y trabajos:

tu claridad se apaga, se viste, se deshoja

y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda

6Sed de ti

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta su vida se alza.

Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......

 

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

 

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

Pablo Neruda

Poemas de amor de Mario Benedetti

Mario Benedetti es siempre uno de los autores más interesantes de leer, tanto por su estilo hiperbólico (exagerado) como por su uso del lenguaje sencillo y mundano. Escribió más de 80 obras, así que nos es de extrañar que entre tan prolífica obra destaquen estos versos de amor.

1Táctica y estrategia

Mi táctica es

mirarte

aprender como sos

quererte como sos

 

mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

 

mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

 

mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón

ni abismos

 

mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple

 

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites.

Mario Benedetti

2Te quiero

Tus manos son mi caricia

mis acordes cotidianos

te quiero porque tus manos

trabajan por la justicia

 

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

 

tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro

 

tu boca que es tuya y mía

tu boca no se equivoca

te quiero porque tu boca

sabe gritar rebeldía

 

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

 

y por tu rostro sincero

y tu paso vagabundo

y tu llanto por el mundo

porque sos pueblo te quiero

 

y porque amor no es aureola

ni cándida moraleja

y porque somos pareja

que sabe que no está sola

 

te quiero en mi paraíso

es decir que en mi país

la gente viva feliz

aunque no tenga permiso

 

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos.

Mario Benedetti

3Todavía

No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

 

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

 

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

 

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

 

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

 

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

 

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

 

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía

Mario Benedetti

4Corazón Coraza

Porque te tengo y no

porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

 

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

 

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

Mario Benedetti

Poemas de amor largos para compartir

Para terminar, os dejamos con unas cuantos poemas románticos que merecía la pena compartir, aunque son algo más largos de leer.

1Deseo

Sólo tu corazón caliente,

Y nada más.

 

Mi paraíso, un campo

Sin ruiseñor

Ni liras,

Con un río discreto

Y una fuentecilla.

 

Sin la espuela del viento

Sobre la fronda,

Ni la estrella que quiere

Ser hoja.

 

Una enorme luz

Que fuera

Luciérnaga

De otra,

En un campo de

Miradas rotas.

 

Un reposo claro

Y allí nuestros besos,

Lunares sonoros

Del eco,

Se abrirían muy lejos.

 

Y tu corazón caliente,

Nada más.

Federico García Lorca

2Me tienes en tus manos

Me tienes en tus manos

y me lees lo mismo que un libro.

Sabes lo que yo ignoro

y me dices las cosas que no me digo.

Me aprendo en ti más que en mi mismo.

Eres como un milagro de todas horas,

como un dolor sin sitio.

Si no fueras mujer fueras mi amigo.

A veces quiero hablarte de mujeres

que a un lado tuyo persigo.

Eres como el perdón

y yo soy como tu hijo.

¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?

¡Qué distante te haces y qué ausente

cuando a la soledad te sacrifico!

Dulce como tu nombre, como un higo,

me esperas en tu amor hasta que arribo.

Tú eres como mi casa,

eres como mi muerte, amor mío.

Jaime Sabinés

3No es que muera de amor

No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma, de ti y de mi boca

y del insoportable que yo soy sin ti.

 

Muero de ti y de mi, muero de ambos,

de nosotros, de ese,

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

 

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,

en mi cama en que faltas,

en la calle donde mi brazo va vacío,

en el cine y los parques, los tranvías,

los lugares donde mi hombro

acostumbra tu cabeza

y mi mano tu mano

y todo yo te sé como yo mismo.

 

Morimos en el sitio que le he prestado al aire

para que estés fuera de mí,

y en el lugar en que el aire se acaba

cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros,

separados del mundo, dichosa, penetrada,

y cierto , interminable.

 

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos

entre los dos, ahora, separados,

del uno al otro, diariamente,

cayéndonos en múltiples estatuas,

en gestos que no vemos,

en nuestras manos que nos necesitan.

 

Nos morimos, amor, muero en tu vientre

que no muerdo ni beso,

en tus muslos dulcísimos y vivos,

en tu carne sin fin, muero de máscaras,

de triángulos oscuros e incesantes.

 

Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,

de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,

inconsolable, a gritos,

dentro de mí, quiero decir, te llamo,

te llaman los que nacen, los que vienen

de atrás, de ti, los que a ti llegan.

Nos morimos, amor, y nada hacemos

sino morirnos más, hora tras hora,

y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabinés

4Tus ojos

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,

silencio que habla,

tempestades sin viento, mar sin olas,

pájaros presos, doradas fieras adormecidas,

topacios impíos como la verdad,

o toño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,

playa que la mañana encuentra constelada de ojos,

cesta de frutos de fuego,

mentira que alimenta,

espejos de este mundo, puertas del más allá,

pulsación tranquila del mar a mediodía,

absoluto que parpadea,

páramo.

Octavio Paz

5El enamorado

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,

lámparas y la línea de Durero,

las nueve cifras y el cambiante cero,

debo fingir que existen esas cosas.

 

Debo fingir que en el pasado fueron

Persépolis y Roma y que una arena

sutil midió la suerte de la almena

que los siglos de hierro deshicieron.

 

Debo fingir las armas y la pira

de la epopeya y los pesados mares

que roen de la tierra los pilares.

 

Debo fingir que hay otros. Es mentira.

Sólo tú eres. Tú, mi desventura

y mi ventura, inagotable y pura.

Jorge Luis Borges

6Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

 

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

 

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

 

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

7Que el amor no admite cuerdas reflexiones

Señora, Amor es violento,

y cuando nos transfigura

nos enciende el pensamiento

la locura.

 

No pidas paz a mis brazos

que a los tuyos tienen presos:

son de guerra mis abrazos

y son de incendio mis besos;

y sería vano intento

el tornar mi mente obscura

si me enciende el pensamiento

la locura.

 

Clara está la mente mía

de llamas de amor, señora,

como la tienda del día

o el palacio de la aurora.

Y el perfume de tu ungüento

te persigue mi ventura,

y me enciende el pensamiento

la locura.

 

Mi gozo tu paladar

rico panal conceptúa,

como en el santo Cantar:

Mel et lac sub lingua tua.

La delicia de tu aliento

en tan fino vaso apura

y me enciende el pensamiento

la locura.

Rubén Darío

8Soneto 12

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

9Soneto V

Escrito está en mi alma vuestro gesto

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escribistes, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

10Te quiero

Te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena

o iracundo como órgano impetuoso;

 

Te lo he dicho con el sol,e

que dora desnudos cuerpos juvenilese

y sonríe en todas las cosas inocentes;

 

Te lo he dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo,

tristezas fugitivas;

 

Te lo he dicho con las plantas,

leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino;

 

Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras.

 

Pero así no me basta:

más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido.

Luis Cernuda

11Amor

Amar es este tímido silencio

cerca de ti, sin que lo sepas,

y recordar tu voz cuando te marchas

y sentir el calor de tu saludo.

Amar es aguardarte

como si fueras parte del ocaso,

ni antes ni después, para que estemos solos

entre los juegos y los cuentos

sobre la tierra seca.

Amar es percibir, cuando te ausentas,

tu perfume en el aire que respiro,

y contemplar la estrella en que te alejas

cuando cierro la puerta de la noche.

Salvador Novo

12El amor ascendía entre nosotros

El amor ascendía entre nosotros

como la luna entre las dos palmeras

que nunca se abrazaron.

 

El íntimo rumor de los dos cuerpos

hacia el arrullo un oleaje trajo,

pero la ronca voz fue atenazada,

fueron pétreos los labios.

 

El ansia de ceñir movió la carne,

esclareció los huesos inflamados,

pero los brazos al querer tenderse

murieron en los brazos.

 

Pasó el amor, la luna, entre nosotros

y devoró los cuerpos solitarios,

Y somos dos fantasmas que se buscan

y se encuentran lejanos.

Miguel Hernández

13Me besaba mucho

Me besaba mucho, como si temiera

irse muy temprano… Su cariño era

inquieto, nervioso. Yo no comprendía

tan febril premura. Mi intención grosera

nunca vio muy lejos

¡Ella presentía!

Ella presentía que era corto el plazo,

que la vela herida por el latigazo

del viento, aguardaba ya…, y en su ansiedad

quería dejarme su alma en cada abrazo,

poner en sus besos una eternidad.

Octavio Paz

14Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera

es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo

 

como un perro que pasa, una colina,

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,conmigo o contra mía,

 

todo eso es tan poco

yo lo quiero de vos porque te quiero.

 

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

 

y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar

Bibliografía

  • Suárez, M. D. R. D. (2005). La mujer y el amor en Bécquer y en Baudelaire. Espéculo: Revista de Estudios Literarios, (29), 27.
  • Marías, J. (1949). Antonio Machado y su interpretación poética de las cosas.
  • Neruda, P. (2007). Pablo Neruda-Veinte Poemas de Amor Y Una Canción Desesperada. Manchester University Press.
  • Benedetti, M. (2014). El amor, las mujeres y la vida (Edición enriquecida con poemas leídos por el propio autor). Alfaguara.
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